MATRIMONIO, INFIDELIDAD, SEPARACION Y DIVORCIO
Es este un tema difícil donde los haya, pues toca las más íntimas convicciones morales del individuo, y hasta de una cultura y una sociedad, y en cuestiones sobre las que en disciplinas como la psicología, la sociología, la antropología, la filosofía y algunas más, no terminan de ponerse de acuerdo, o al menos los conocimientos científicos casi no han traspasado los muros de las élites conocedoras para pasar a la cultura general del común de los ciudadanos, y que en definitiva tratan sobre cuestiones tan básicas como la naturaleza de la familia, la del ser humano como individuo y la de este en la familia y en la sociedad.
Hay quien postula que el ser humano es infiel por naturaleza, y que por tanto, las estructuras familiares propias de la sociedad no son más que fruto una evolución cultural que las ha convertido en tradición, y no de la naturaleza, y que del mismo modo que concebimos el matrimonio y la familia de una forma determinada como si fuera algo natural o consustancial a la propia familia, también podría concebirse de otras formas, como de hecho ocurre en otras culturas.
Por no meternos en el complejo mundo de la sexualidad, en el que cabría preguntarnos por como encajan las diversas necesidades de los individuos en una estructura familiar determinada, y por tanto, cabe preguntarnos que si alguien mantiene relaciones sexuales está viviendo de acuerdo a su naturaleza o si por el contrario está cometiendo una traición, o si por el contrario la fidelidad en algunas personas puede ir en contra de su propia naturaleza, y discutir si estas disfunciones son anecdóticas o no lo son, y sobre como condicionan o no la vida de las personas.
Tampoco la sexualidad es igual en todas las parejas y matrimonios, de modo que cada una de ellas establece sus propios términos, de tal manera que hay desde matrimonios que conciben el sexo sólo como medio de procreación, y desde luego que dándole una gran importancia a la fidelidad sexual, mientras que hay otros que mantienen lo que se denomina “relaciones liberales”, en las que se conceden mutuamente libertad para tener parejas sexuales extramatrimoniales.
Pero ni el ser humano es un ser exclusivamente sexual ni la sexualidad humana es puramente animal, pues también es un ser emocional, lo cual le confiere una amplia diversidad desde el mero sexo lúdico al sexo con amor, dicho ello sin querer menos preciar ninguna de las dos formas, pero estando el matrimonio unido por un vínculo de amor, es comprensible considerar el sexo extramatrimonial como una traición a dicho vínculo emocional y a la confianza.
Por tanto, si mezclamos todo lo anterior más muchas otras cosas, quizá nos hagamos a la idea de que no es tan fácil hablar de matrimonio, infidelidad, separación y divorcio.